sábado, 24 de febrero de 2007

Cristalinidad

Cuenta Silvia Stang en La Nación que Miceli dijo: "Queremos que cada vez haya más transparencia y cristalinidad en la información, que hoy nos parece que es insuficiente".

Es curioso, hay mucha gente que pensaba que, hasta enero, había suficiente "cristalinidad".

Capital humano

Cuenta Ismael Bermúdez en Clarín que "la directora nacional de Estadísticas de Condiciones de Vida del INDEC, Clyde Charre de Trabuchi, solicitó quedar "desafectada" a partir del 1º de marzo de ese cargo por no compartir el desplazamiento de Graciela Bevacqua y los cambios metodológicos que se hicieron en el área de precios que está bajo su responsabilidad".

Ahora, según Atilio Bleta también en el Gran Diario, "existe una iniciativa que está desarrollando Economía: nombrar un comité de expertos que realice la auditoría y seguimiento de los procesos técnicos del organismo".

Esperemos que esto último se haga bien.

Por ahora, todo lo que puede decirse, es que cayó el capital humano en el sector público.

lunes, 19 de febrero de 2007

¿Un cambio en la política monetaria?



El gráfico es por sí elocuente: la tasa que pagan los bancos privados a depósitos a 30 días de más de $ 1 millón (BADLAR-bancos privados) se desplomó. La pregunta es ¿por qué? Los economistas del Banco Río se preguntan justamente si esta baja es estacional o es resultado de un cambio en la política monetaria y concluyen que:

"Si bien el mercado parecería entender el movimiento en la tasa de interés como algo estacional, nuestra percepción es algo diferente. En este sentido, la política monetaria parecería orientarse hacia una mayor flexibilidad, sin que ello implique alejarse del cumplimiento de los límites impuestos por el programa monetario.

En otras palabras, el agregado M2 (billetes y monedas más cuentas a lavista y cajas de ahorro) ha pasado de reptar apenas por encima de la banda inferior del programa (ver año 2006) a desplazarse desde finales de año, muy próximo al límite superior de dicha banda, con lo cual se estaría reforzando la baja estacional de la tasas de interés.

Como resultado, la tasa Badlar registra una compresión de 212 puntos básicos entre diciembre y el 13 de febrero último, caída que prácticamente duplica los 112 pbs de reducción observada en el mismo período del 2006 y que se ubica casi 18 veces por encima de los 12 pbs de compresión registrados en 2005."


Sin embargo, la gente de la consultora MVAS no está de acuerdo y lo escribe así:

"Esta caída de más de 200 pb, resulta bastante mayor a la evidenciada en los dos años anteriores en términos porcentuales (también en absolutos), lo que despierta la pregunta de sí más allá de la estacionalidad, es posible esperar un cambio en la tendencia de las tasas de interés pasivas que se venía observando en los dos últimos años, de lento pero continuó crecimiento, por otro escenario de caída de las mismas.

Esta última visión que sostienen algunos analistas, tiene en cuenta que desde julio del año pasado el Banco Central viene reduciendo sistemáticamente sus tasas de colocación de Lebacs y Nobacs, particularmente en las de más de un año plazo. Por ejemplo la Lebac a 12 meses paso del 12,2% en julio pasado a 10,7% en la última licitación, mientras que el spread sobre Badlar de la Nobac a dos años ajustable se redujo de 3.8 puntos a 1.6 puntos en igual período. También bajo esta visión, la política monetaria retomaría cierta mayor laxitud en el año electoral, manejándose más cerca de la banda superior del programa monetario, lo que implicaría mantener o aumentar algo la tasa de expansión monetaria.

Nuestra opinión difiere de la visión de baja de tasas y política monetaria más laxa, por varios motivos. En primer lugar, por que entendemos que la baja de la BADLAR de enero-febrero más allá de lo esperado, obedece a cuestiones transitorias. Por un lado, la estacionalidad de este año fue más marcada que en años anteriores por el alto crecimiento de los depósitos de estos dos meses (meses con altos ingresos de capitales) mientras que los préstamos subieron en menor magnitud. Esto generó una mayor liquidez de la esperada en el sistema, a lo que se suma el hecho que parece notarse un mayor uso del financiamiento interbancario (tasa call) reduciendo las necesidades de los bancos de fondeo por depósitos institucionales. El exceso de liquidez transitoria del sistema permitió al BCRA absorber más de $5.000 millones vía colocación de Lebac y Nobac (aún con baja de tasas) y otros casi $4.800 millones vía colocación de Pases Pasivos de la entidad. Sin embargo, entendemos que esta situación es transitoria y que para adelante las condiciones técnicas de dinámica del mercado monetario continuarán con la misma tendencia del año pasado. En particular la dinámica de préstamos al sector privado y depósitos bancarios, muestra que el diferencial de crecimiento de los montos de unos y otros es cada vez más pequeño (más allá de lo ocurrido en los últimos meses), a la vez que el Banco Central tienen importantes necesidades de esterilización durante el año, lo que hace que no sea posible proyectar una liquidez creciente del sistema que fomente la baja de tasas. A la vez, la inflación no muestra ninguna señal de estar desacelerando (podría afirmarse lo contrario a pesar del IPC) como para tender a la baja de las tasas nominales.

Sumado a lo anterior, en nuestra visión el Banco Central no tiene un objetivo para este año de reducción de las tasas de mercado ni apunta a un mayor ablandamiento de la política monetaria. La reducción en las tasas largas de colocación de LEBAC y NOBAC fue acompañado con subas en las tasas más cortas de Pases Pasivos, dentro de la política de manejo de plazos y tasas de la autoridad monetaria. De hecho, como ya mencionamos el stock de pases pasivos del BCRA aumentó en cerca de $5.000 millones respecto de los niveles de diciembre y no sólo por bancos públicos sino también por bancos privados, que hasta el año pasado participaban muy marginalmente en los mismos. Asimismo, entendemos que el BCRA apuntará a moverse dentro del centro de su programa monetario de M2, lo que implica tasas de incremento de dicho agregado en torno al 19% interanual hasta el tercer trimestre y por debajo de ese valor hacia fin de año. "


La primera discusión es ¿estacional o cambio de política?
En principio parece estacional. Si bien es cierto que en valores absolutos la caída de la tasa es algo mayor que a comienzos del año pasado, en valores relativos es muy parecida: 17% - 18% de ajuste que luego se revierten completamente.
Lo que confunde es, por supuesto, que el BCRA esterilizó menos de lo que podía haberlo hecho pagando sólo un poco, muy poco, más. Pero, es cierto, subió la tasa de pases pasivos y una parte importante de la esterilización se hizo vía esa operación de cortísimo plazo en lugar de vía letras y notas. ¿Por qué introducir las NOBACs a 3 años y luego darle relativamente poca profundidad al tramo largo y utilizar la herramienta más corta?

No tengo una conclusión definitiva. ¿Qué podría haber estado buscando el BCRA con una política de tasas más bajas, en contra de lo que venía haciendo?

H1: Reducir el flujo de entrada de capitales facilitando la tarea de sostener el dólar.

H2: Mejorar el estado de resultados del BCRA

O la combinación de ambas.

H1 no me parece razonable. Aun con 200 puntos básicos menos, las tasas en Argentina son muy atractivas para los inversores internacionales.

H2 no muy razonable tampoco. Este no es el año en el que el BCRA va a dar déficit cuasi-fiscal.

¿O, H3, puede ser qué la hipótesis sea política y se trate de una medida pedida por el Presidente Kirchner?

Pero queda abierta la cuestión de que sea casi pura estacionalidad.

Debate abierto.

domingo, 18 de febrero de 2007

La buena divulgación económica paga

Uno de mis reclamos reiterados a mis colegas economistas que escriben bien es que hagan más divulgación económica, que es un asunto muy serio para dejarlo en manos de los periodistas económicos. La respuesta que siempre recibo es ¿y quién me lo paga? Mi argumento siempre lo pone como un deber cívico pero la verdad es que creo que hay espacio para ganar unos mangos escribiendo buena economía para el gran público. Galbraith, Friedman o Krugman fueron siempre mis ejemplos favoritos. Y ahora me llama la atención el caso de Steven Levitt con Freakonomics (recomendado por Pancho) que está hace 92 semanas en la lista de los libros más vendido del NYT.

sábado, 17 de febrero de 2007

A cobrar...

Según cuenta Héctor Huergo, quien escribe una columna semanal en el Clarín Rural:

"Ya hemos dicho en esta columna que con la irrupción de los biocombustibles en el primer plano internacional, la Argentina ya había ganado. Los productores en primer lugar, porque sus granos ahora cotizan más. En consecuencia, mejora la rentabilidad, y así se valoriza el capital. Hay un claro fortalecimiento patrimonial: hoy, gracias al etanol y al biodiesel, la pampa húmeda vale el doble que hace tres años. Todo esto, sin necesidad de hacer nada en casa."

En cualquier país desarrollado, una mejora "patrimonial" se traduce en el cobro de mayores impuestos. Y no me refiero sólo a lo que, vía flujo de mayores exportaciones o ventas al mercado interno, se va a cobrar por retenciones o por IVA y ganancias. Si no por impuesto al patrimonio. Y esta no es una mejora patrimonial menor: se duplicó el valor de la pampa húmeda ¿Será así? ¿Lo cobrará Abad? O, mejor, ¿lo está cobrando?

Volver a la escuela

Ya me pasó con Prat Gay y ahora con Brodersohn. Es raro de gente tan capaz con estudios, que pasó por la función pública en cargos importantes, y pasó por el sector privado financiero en puestos también importantes.

Dice Brodersohn que:

"La deuda pública total a fines del 2006 asciende a u$s132.600 millones de dólares. De este total, 54.300 millones de dólares son títulos públicos en pesos indexados por el Índice de Costo de Vida (ajuste por CER). En consecuencia, una quita en el mes de enero de medio punto en el Índice implica una perdida de ajuste de 271 millones de dólares. Esta quita puede dar lugar en el futuro a más de un litigio en la justicia argentina."

La cuenta ¡hay que hacerla en valor presente! Al hablar en valores nominales no ajustados por el paso del tiempo se exageran los valores. Me da fiaca laburar con los flujos de fondos de los bonos pero hago dos cuentas rápidas. Una, ¿cuánto valen los US$ 271 millones en valor presente si se cobran en 5 años y se descuentan a una tasa de 5%? La respuesa es casi US$ 223 millones. Otra, ¿cuánto valen los US$ 271 millones en valor presente si se cobran en 10 años y se descuentan a una tasa de 8.5% (no una mala proxy, dicho sea de paso)? Respuesta US$ 130 millones.

¿Por qué gente tan inteligente y capaz no hace bien las cuentas? Hipótesis 1: se olvidaron de lo que aprendieron y entonces tienen que volver a la escuela y cursar esta materia. Hipótesis 2: tienen fiaca de hacer las cuentas pero, al menos, deberían avisar que el número relevante es bastante menor. Y dejó las otras hipótesis para el lector.

jueves, 15 de febrero de 2007

Prepagas revisited y la verdad de la milanesa

Como dijo Michael: "just when I thought I was out, they pull me back in".

Artemio y Elemaco se ocuparon de mi comentario sobre el tratamiento que el gobierno (ya no cabe decir el INDEC) le dio a las prepagas.

Ambos argumentan a favor de registrar el aumento en forma escalonada a medida que los usuarios que utilizan el copago efectivamente incurren en el gasto.

Para ser claro, lo que entiendo que debió haber hecho el INDEC es lo siguiente:

A = C*AC + NC*ANC

O, en castellano:

Aumento a imputar por prepagas = porcentaje de gente que adhiere al copago por aumento en el plan con copago + porcentaje de gente que se mantiene en el viejo régimen por aumento en el plan sin copago.

Como ahora las empresas aceptaron que no haya aumento de precios en el plan que va con copagos, la fórmula anterior se reduce a:

A = NC*ANC para el mes de enero.

Entonces, si el gobierno registró 2.2% de aumento en prepagas esto es equivalente a decir que 10% de los beneficiarios recibieron y pagaron el aumento de 22%. Yo lo recibí y lo pagué. Si sólo fueron 10% entonces lo que hizo el INDEC podría ser correcto siempre que luego registre el aumento a medida que la gente consume y paga el copago.

Puedo aceptar este criterio pero no estoy de acuerdo. Ya lo dije: como ahora la gente tiene un bien inferior (su cobertura de seguro de salud se redujo) habría que registrarlo como un aumento de precio así como un aumento de calidad debería registrarse como una baja en el precio.

Otra cosa que dije es que, desde el punto de vista de la empresa, ambas alternativas deberían ser equivalentes en términos financieros. En esta perspectiva, la empresa deja de recibir ingresos relativamente ciertos (conocemos el 22% de aumento pero no cuantos dejan de consumir el seguro debido al aumento) a cambio de menores erogaciones cuyo monto es incierto. El cálculo no es simple porque la cantidad de los que elijen el plan con copago es función del monto del copago así que el problema es recursivo... pero puede resolverse.

¿Qué hay con los consumidores? Según Elemaco: "Por transitividad, Olivera brinda al consumidor de una capacidad de calculo equivalente a la del equipo de actuarios de..mmm...Osde y considera que la equivalencia debe sostenerse porque de otra manera habria un movimiento masivo hacia uno de los dos sistema."

En realidad, el problema es más complejo. El consumidor tiene la opción de elegir entre los dos planes, no la empresa (que si la tuviera discriminaría en función de las historias clínicas de los beneficiarios). El consumidor no necesita hacer un complejo cálculo actuarial porque eso tiene que ver con predecir el comportamiento de toda la población. El consumidor va a elegir entre un plan y otro en función de su consumo esperado de servicios de salud y el costo de los mismos y, si unos es Cloweriano como yo, en función de su restricción de liquidez (esto último significa que si no tiene guita para pagar el aumento elige el copago porque no tiene más remedio pero me olvido de esto por simplicidad). Es decir, cuanto más sano se considere (y poco tiene que ver el equipo de actuarios en esto) y más bajos sean los copagos en relación a mi ingreso permanente (miles de otros supuestos que me dan fiaca), mayor es la probabilidad de que elija el copago. Punto. No exagero la racionalidad del consumidor (¡bueno sería para uno como yo que se pasó un lustro enseñando finanzas conductistas!).

Ahora, toda esta discusión es casi irrelevante (a pesar de que le dediqué varias apostillas) a la luz de esta: los valores de copago son muy altos. Tanto que al efecto de reducir la sobre-utilización de la medicina prepaga se va a agregar el de mejorar la rentabilidad de las empresas. ¿Cómo se qué son muy altos? Dos indicadores indirectos: 1) porque son equivalentes o mayores a valores de copagos en los Estados Unidos (busquen "copayments" en Google) y 2) porque en algunos casos son mayores al valor que la prepaga le paga al prestador. En este último caso, eliminan el riesgo de la prepaga y la convierten en un intermediario.

Esto es lo que los economistas especializados en salud y Ginés deberían estar discutiendo.

lunes, 12 de febrero de 2007

Ahora entiendo

Tanta especulación acerca de porqué se manipuló el IPC y resulta que era tan fácil:

creyeron que IPC quería decir Indice de Precios Controlados.

¡Gracias!


Gracias. Estaba al borde del desempleo o del ridículo. O ambas cosas.

Aburrido e ignorado como quien pronostica el tiempo en Los Angeles: siempre soleado.

La economía crecía sin parar, la inflación no era una amenaza, la participación de los trabajadores en el empleo no paraba de subir... y la pobreza... la pobreza mucho no me importaba.

Y, de golpe, ¡zas! tuvieron la excelente idea de manipular el IPC.

Sin palabras. Sólo gracias. Muchas gracias.

Un consultor (de derecha).

domingo, 11 de febrero de 2007

El "marketing" de Amazon

Soy un comprador usual de libros por Amazon. Había leído cosas raras sobre la política de fijación de precios de Amazon pero nunca me habían pasado a mi. Hasta ahora.

Llevado desde un sitio, llegué a un libro sobre fútbol cuyo precio era US$ 11.16.



Interesado, clickeo en esa maravillosa opción que es "SEARCH INSIDE" y que permite leer pequeñas partes del libro, los índices, etc. y al volver aparezco en:



Ahora el libro cuesta US$ 17.22. Claro, me pasaron de la opción de tapa blanda a la de tapa dura, que suele ser más cara.

Así que aprendí que hay que siempre buscar la opción de "all editions"...

Y esto es marketing en el filo de lo legítimo... muy en el filo.

Mejor no hablar de ciertas cosas

OK, voy a hacer una burrada metodológica: extrapolar resultados de otra sociedad. Pero es una chanza, no análisis así que aquí va con mis excusas.

El economista David Harrington, en un artículo publicado en The Public Opinion Quarterly, examina la cobertura en los medios de comunicación de noticias económicas, el IPC, la tasa de desempleo y el crecimiento real. Y encuentra lo siguiente:

1) Los presidentes tienden a hablar más de estos estadísticos cuando mejoran que cuando empeoran.

2) Los medios de comunicación le dan más cobertura a las malas noticias (cuando empeoran los indicadores) que cuando mejoran.

Sin embargo, hay un efecto importante en el medio: el año electoral.

Como los aumentos en el desempleo fueron mayores en año no electoral (como indica la hipótesis del ciclo político), es posible que fuera la magnitud del cambio y no el signo lo que explique la mayor cobertura.

Y, el último efecto que me importa:

3) El hecho de que un presidente hable de estos estadísticos aumenta la cobertura, especialmente en años no electorales.´

Así que ya sabe Presidente, como decía el poeta, mejor no hablar de ciertas cosas.

PD: ¿Por qué le dedica tanto espacio el Gran Diario Argentino al asunto del IPC? No es que no crea que sea importante. Simplemente que tal vez tiene que ver con asuntos que no se resuelven.

¿Se apreció mucho, poquito o nada?

A propósito de un debate sobre los jugadores de fútbol que vuelven atraídos por los salarios locales, por sus patrimonios en euros o dólares o simplemente por la camiseta...

La definición de tipo de cambio real es, por supuesto, arbitraria.

Uno puede pensar simplemente en el tipo de cambio nominal dividido por algún índice de precios. Esto es lo que tienen en la cabeza algunos industriales cuando reclaman por la pérdida de competitividad y por un dólar, digamos, a 3.30.

Los economistas preferimos el tipo de cambio real multilareal, usualmente ponderado por las participaciones en expo e impo de los países con los que comerciamos.

Así lo calcula el BCRA y el resultado es el siguiente:



Según esta cuenta, el tipo de cambio real no cayó. Es decir, el peso no se apreció.

Es cierto que la idea de medir el TCR es tratar de capturar variaciones (de origen cambiario-monetario) en la competitividad. Así que tal vez el IPC no sea una buena medida. Idealmente, habría que hacer la cuenta con un índice que refleje costos o precios al productor. El problema es que hay mucho menos disponibilidad de estos índices. Aún así, la intuición me dice que si pudiéramos comparar índices al productor en todos estos países veríamos una leve apreciación cambiaria. Pero el desafío está para que alguien lo haga.

Ahora, para afirmar que el peso se apreció hay que hacer las cuentas.

¿Para qué?

Cuentan hoy Jorge Lanata en Perfil, Maximiliano Montenegro en Página 12 y Diego Cabot en La Nación, que los cambios metodológicos también llegaron a la lechuga que habría aumentado 30% y que se registró como 9%.

A esta altura me parece que no hay polémica. Sólo queda preguntarnos, como hace hoy mi ex profesor de Cuentas Nacionales Javier Lindenboim, ¿para qué nos sirve este 1,1 por ciento?.

viernes, 9 de febrero de 2007

Prepagas

¿Porqué "2% + copagos" no puede registrarse como un 2% de aumento? Porque la introducción de los copagos reduce la calidad del bien "medicina prepaga", lo convierte en un bien inferior en relación a la oferta sin copagos. En esto estamos de acuerdo casi todos.

Ahora, Artemio propone lo siguiente: "la medicina prepaga, insisto en que no puede imputarse el 22% directo puesto que la opción copagos abre la posibilidad de un despliegue escalonado del aumento."

No estoy de acuerdo. Las empresas de medicina prepaga ofrecen a los consumidores dos alternativas:

A: 22% de aumento
B: 2% + copagos


A falta de más información, hay que considerar a ambas alternativas equivalentes. Sobre todo porque el gobierno autorizó ambas alternativas así que uno supone que lo hizo en base a un sesudo estudio de las mismas. O, en serio, porque las empresas tienen que haber hecho la cuenta para que les resulten aproximadamente equivalentes. Por lo tanto, el aumento equivalente es 22% de una vez.

Nota al pie: en realidad, mi impresión luego de ver los valores de copago, que son altísimos, es que el aumento resultante en el usuario promedio va a ser aún mayor pero hay que esperar también una utilización algo más racional ya que, se sabe, en las prepagas hay sobre-utilización.

No puede proponerse un "despliegue escalonado del aumento" porque si las alternativas son equivalentes entonces el gasto que haga el consumidor promedio tiene que ser, en valor presente, más el 2% de aumento, equivalente al 22%. Si así no fuera, las empresas se equivocaron al hacer la cuenta y, no creo, tienen buenos gerentes financieros. Además, la alternativa B sería financieramente más ventajosa y entonces deberíamos ver un corrimiento masivo a la misma al menos de la parte de la mitad de la distribución para abajo. La idea de que como el copago va desembolsándose a lo largo del año entonces el aumento hay que registrarlo a lo largo del año o bien es incorrecta, o bien el aumento acumulado tiene que ser mayor al 22%.

La verdad es que la única salida que tiene el gobierno si quiere registrar un aumento menor para las prepagas es subsidiarlas, como ya lo hizo con otros sectores, y que entonces el aumento final directo sea menor.

Desafío Artemio

Desafío I: Nombrame un economista que vos respetes (y, en lo posible, también yo) que esté de acuerdo con los "cambios metodológicos" del INDEC.

o, para hacerlo más fácil,

Desafío II: Nombrame un economista que vos respetes (y, en lo posible, también yo) que crea que es un asunto menor.

Cortina de humo

Artemio insiste en bancar al IPC. Su argumento tiene dos cuentas y, en base a esas cuentas, una conclusión bajo la forma de pregunta retórica.

Primera cuenta. En lo que hace al registro de una suba menor de la medicina prepaga, Artemio calcula que el impacto adicional hubiera sido "poco más de cinco décimas - 0,52 - en el valor del IPC" y excusa al gobierno: "los mismos se imputarán en febrero". Estoy de acuerdo en que en febrero deberían ocurrir una de dos cosas: o bien el gobierno convence a las prepagas (les da subsidios) para que vuelvan atrás con los aumentos, o tiene que registrar algo más de aumento (cuanto, va a depender de lo extendido del aumento entre los afiliados). No tengo demasiado problema con esto ya que significa que en lugar de registrar el aumento en enero, como hubiera correspondido ya que muchos pagamos el 22%, se "suaviza" el IPC y se lo pasa a febrero que usualmente da un aumento más bajo.

Segunda cuenta. En lo que hace al registro de una suba menor en turismo, aunque "no se bien porqué", acepta "que debiera imputarse un 10% adicional al Grupo compuesto por los Subgrupos Alojamiento y Excursiones y Paquetes". Y elije el 10% adicional ya que en el 2005 todo Turismo aumentó 13%. Al hacer las cuentas concluye que "esta grandiosa corrección modificaría el IPC en dos décimas". En cuanto al "no sé que dijo Lozano en A Dos Voces"... Lozano dijo que la muestra usual del INDEC fue reemplazada con la de la Secretaría de Turismo.

Nota al pie I: si todo turismo aumentó 13% el año pasado, y al igual que en el 2005 Transporte por Turismo y Transporte Público por Turismo tampoco aumentaron o aumentaron muy poco (algo hubo de peaje, durante el 2005 y durante el 2006) tampoco está igualando ambas situaciones. Significa que el rubro Alojamiento y Excursiones y Paquetes aumentó más. Pero aunque "no se bien porqué", aceptémoslo.

Nota al pie II: El argumento de "no se bien porqué" es fácil de refutar. ¿Acaso alguien puede creer seriamente que Turismo no registró un aumento interanual entre enero de 2006 y enero de 2005?

Conclusión bajo la forma de pregunta retórica. Se pregunta Artemio: ¿cuál es el sentido de "dibujar siete décimas de IPC para joder a quién? ... A los bonistas que ajustan por CER por ejemplo o a los inquilinos o lo que sea, y al mismo tiempo se deja correr la CBA que jode al 40% de la población más vulnerable y pega duramente en la línea de flotación , el núcleo de la construcción de consenso electoral de este gobierno que, no lo duden, es la mejora sostenida de los indicadores socioeconómicos?."

Me toca a mi. Lo más importante que pasó en enero fue el aumento de 2.6% en la CBA que, como bien dice Artemio, "jode al 40% de la población más vulnerable". Es una tragedia, ¿qué duda cabe? Pero no fue lo único que pasó. Otra cosa que pasó es que el aumento del IPC fue 1.1% cuando debió haber sido al menos 1.3% y, más cerca de la realidad muestral, 1.8%.

Es esto lo que criticamos quienes criticamos los "cambios metodológicos" en el índice. No estamos comparando 1.1% con 2.6% diciendo que el 1.1% es más importante, ¡por Dios... digo Román! Quiero señalar que esto no debió haber ocurrido y que es un error de consecuencias potencialmente serias (en un rato me ocupo de esto).

La verdad es que no se porqué lo hizo el gobierno. Quiero decir, no conozco las razones profundas.

¿Fue para ahorrarse unos pesos a los bonistas? Si es así, se equivocan porque el ajuste por inflación se capitaliza y se paga a los premios. Todo lo que se pueden haber ahorrado es un titular que diga: "la deuda aumentó XXX millones por la inflación". Y que no me digan que al gobierno (o a alguna parte del gobierno) no le preocupan estos titulares.

¿Fue para quebrar expectativas inflacionarias? Ese era rol de las legítimas políticas de ingresos sobre precios y salarios que aplica el gobierno. Esa es la mano visible de la política económica y bienvenida. Otra cosa es la mano invisible sobre el IPC. Hubo quienes lo intentaron. Entre 1973 y 1975, la dictadura de Pinochet distorsionó el cálculo de los índices de precios (y no Rossi, que sean muchos no quiere decir que no lo pueda hacer un perejil al final de la línea como ve) con el objetivo de reducir el aumento de salarios que, nada casualmente, se fijaba en función de la variación del IPC.

¿Fue para evitar un titular que diga "la inflación fue 1.8%"? No me parece extraño. Vuelvo a decir, al menos a una parte del gobierno le preocupan esos titulares.

¿Por qué hinchamos con la calidad estadística del IPC? Porque coordina, algo que en economía es imprescindible. Voy a repetirme. El IPC es un índice que tiene un rol importante como coordinador en la formación de expectativas y, por lo tanto, en las relaciones contractuales, laborales o financieras por ejemplo. Más aún en una economía que tiene una inflación relativamente alta (pero manejable) y necesita alguna claúsula de ajuste. Y más aún cuando todavía no se encontró un patrón de contratación de mediano y largo plazo: ¿vamos al peso nominal? ¿vamos al peso indexado? ¿vamos al dólar? Es casi un ancla (móvil, con cierto arrastre) y eso también es imprescindible.

Si el IPC pierde poder de coordinación es probable que tengamos una macroeconomía que funcione peor. Por ejemplo, que la dinámica salarial sea menos ordenada. O sea más caro colocar deuda. O puede pasar otra cosa, que ocurrió en Brasil: que se privatice la información estadística. Y entonces me asocio con Artemio y calculamos el IPC-Román. Y tampoco quiero esto. El IPC es un bien público y la gente del Fénix ya lo explicó cuando Lavagna se cargó a del Bello porque no le gustaron los números de pobreza del INDEC. Lamento no haberme indignado entonces por el hecho institucional en sí pero, la verdad, no es un argumento institucionalista el que hago: insisto, me preocupa la coordinación macroeconómica.

No se exactamente porque el gobierno hizo lo que hizo. No se tampoco porqué no hace el cálculo político que Artemio le demanda y, en lugar del IPC, pone todas sus fuerzas en la CBA. Que es, por ahora, la única inflación que debería interesarle. Pero lo hizo. Hubieron "cambios metodológicos" que no pueden justificarse: no fueron públicos, no fueron discutidos y no fueron empalmados, quitándole al índice comparabilidad (una característica esencial de un índice).

Quien te dice Artemio. Tal vez todo el ruido con el IPC le venga bien al gobierno para desplazar de la discusión justamente el punto que vos hacés: que la CBA aumentó 2.6% y que la gente más vulnerable entonces la pasa peor. Y no, no creo que a Kirchner no le interese. Tal vez no acuerdo que ese 40% más vulnerable sea el núcleo de la construcción electoral de este gobierno (pero soy amateur en esto).

De hecho, que exista una razón es importante. Incluso una mala. Bueno sería que un acto de gobierno careciera de sentido y explicación.

Pero el IPC se manipuló en forma incorrecta. Podrás decir que no te importa, podrás decir que palidece frente al aumento de la CBA, pero pasó. Espero que en algún rato libre me expliques porqué.

jueves, 8 de febrero de 2007

A confesión de parte...

Pancho comenta en El Economista un libro reciente de John Taylor, el Subsecretario de Asuntos Internacionales del Tesoro de los EE.UU. entre los años 2001 y 2005. Entre otras barbaridas, Taylor habla de su estrategia para evitar el contagio del default argentino y dice que esto fue debido a “nuestra estrategia de movernos gradualmente y tratando de señalar intenciones que, esperábamos, le permitieran a los mercados ajustarse a lo largo del tiempo para contener el contagio global”. A lo que Pancho acota:

Aun suponiendo que tenga razón, lo que Taylor no dice es que la contracara de la salida gradual de los inversores de Argentina fue financiada con reservas y con deuda dura del FMI que no fue reestructurada.; es decir, con ahorro de los argentinos. Es sorprendente la ingenuidad de Taylor en esta confesión. Además, permite sacar, una vez más, la conclusión de que en el futuro la Argentina tiene que ser muy cuidadosa con el manejo del ahorro externo y el exceso de deuda.

Lo del título...

Se develó el misterio del turismo

Ya lo dije, registrar 2% de aumento en los servicios de medicina prepaga está mal: la introducción de copago reduce la calidad del bien en cuestión y, por lo tanto, hay que reflejarlo como un aumento mayor. Artemio, no tenés razón.

Gracias a Claudio Lozano (y que nos enteremos en forma no oficial es otra verguenza) ahora sabemos que pasó en el rubro Turismo: en lugar de la muestra usual, el número computado fue brindado por la Secretaría de Turismo, que tendrá su propia muestra. El aumento de 3.7% en turismo entre enero de 2007 y diciembre de 2006 implica que los precios en enero de 2007 fueron iguales a los precios en enero de 2006. ¿Alguien puede creerlo realmente? Además, es un cambio metodológico no anunciado, no discutido, sin empalme (es decir, sin comparabilidad), etc., etc.

Sutileza

¿La Nación es Barcelona? Se lee hoy en La Nación que un cronista de Radio del Plata consiguió una breve nota con la Senadora Kirchner antes del partido de la selección con Francia. Otro cronista francés no tuvo la misma suerte y, entonces, dice La Nación:

"Fue entonces cuando, ciertamente sorprendido, el colega francés de una conocida publicación semanal -que en vano espera respuesta a su pedido de diálogo con la primera dama- empezó a mirar con otras posibilidades su teléfono celular."

¡Ay estos chicos!

miércoles, 7 de febrero de 2007

Antecedentes

El Abuelo y Ana C, basándose en mi convicción de que las instituciones son, en buena medida, endógenas al crecimiento y al desarrollo, expresaron, de una forma u otra, que le resto importancia a la discusión sobre el INDEC y la calidad de las estadísticas.

No es así. Tanto que mi intercambio con Artemio es justamente porque él cree que todo es menor al lado del problema de que aumentaron los alimentos y que yo creo, voy a estirar el argumento, que la estabilidad macroeconómica es esencial y necesita de un mecanismo de coordinación de expectativas.

Sobre el IPC como mecanismo de coordinación de expectativas hay un ejemplo notable. La dictadura de Pinochet distorsionó el cálculo del IPC que realizaba el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) con el objetivo de reducir el aumento salarial que se fijaba justamente en función de la variación en el IPC. Esto duró varios años a partir de septiembre de 1973 pero la "cocina" más importante se hizó durante el cuarto trimestre de 1973. Ese año, la inflación registrada fue de 508% cuando debió ser de 800%.

¿Por qué una dictadura feroz y asesina, sin respeto por la calidad institucional obviamente, se iba a preocupar por modificar el IPC en lugar de simplemente ajustar los salarios a un ritmo menor? Porque la negociación salarial requiere: 1) coordinación y 2) (cierta noción de) justicia. El ajuste por IPC, en tanto índice estrella, provee ambas cosas, al menos parcialmente.

En el caso argentino no creo que pueda "perrearse" el IPC en forma consistente. A diferencia de lo que pasó en Chile, hay libertad de expresión. Además, existen consultoras que elaboran sus propios índices, que sirven al menos como aproximaciones aunque no tienen el alcance del INDEC, y que hasta ahora no mostraron desvíos sistemáticos en relación al IPC (me rehuso a llamarlo IPC-INDEC, todavía). Está en manos del gobierno ahora evitar que el IPC pierda su carácter de bien público y, como subproducto, se privatice la información estdística.

martes, 6 de febrero de 2007

Siempre que llovió, paró

Estaba preocupado, al menos intranquilo. Las cosas no venían bien. Ya no éramos los de antes. Peleas internas o, peor, guerras intestinas. La época del cabaret sobrevolaba peligrosamente.

Enfrente, se hacían fuertes, grandes, envalentonados con B... de Belluschi (aquel que dejamos ir por un cuarto de Gago y que vale cuatro veces Gago). Veía como el mellizo, contra natura, tenía que volantear; como Palacio era una choza y Palermo más viejo que Soho.

Y de golpe, hice click, en una página y se desplegó él, la esperanza, el más grande de los que vi (regularmente, al menos). Román. Ahora sí, el campeonato terminó.

Decimales

"La inflación de enero fue 1.05%" decían algunos titulares. Luego llegó una "aclaración" de INFOBAE:

"La primera cifra difundida del costo de vida fue 1,05% y posteriormente el INDEC informó el 1,1%. (...) Según el comunicado del Instituto Nacional de Estadística y Censos, el costo de vida del mes de enero ascendió a 1,1%, considerando el redondeo que todos los meses se establece sobre el análisis minorista. El dato exacto es 1,05%, pero el INDEC no utiliza dos decimales, otro tema que se sumó a la polémica sobre la medición del costo de vida."

El cuadro 3 del comunicado oficial del INDEC es una vía rápida para calcular los decimales: simplemente hay que sumar la contribución de cada capítulo al índice, presentada con dos decimales:



Si hacen esto (ver más abajo), el aumento es 1.15% (ni 1.05%, ni 1.1%... 1.15%).

Y, con abundancia de insomnio, calculé el aumento con 2 decimales a partir de los aumentos por capítulo, multiplicado por las ponderaciones (si, tengo un decimal mal en uno de los ponderadores, pero no se cual), ¡pero me da 1.12%!



Lo del título...

lunes, 5 de febrero de 2007

La polémica sobre el IPC

Empecemos por lo urgente y lo importante: como señala Ramble Tamble, la canasta de alimentos aumentó 2.6% en enero de 2007. Artemio explica bien cuales son las consecuencias sociales de alimentos más caros y los números abruman (en sus primeras dos acepciones).

Dejemos lo social ya que los macroeconomistas somos amateurs en eso y pasemos a algo menos urgente y casi tan importante: el IPC como mecanismo de coordinación de expectativas.

La historia es conocida: alguien en el gobierno decidió reemplazar a una funcionaria técnica, con concurso a punto de vencer o vencido, del INDEC y justamente a la encargada de la Dirección de Precios de Consumo. Las especulaciones acerca de este reemplazo son varias, a saber:

H1: El Secretario de Comercio Moreno habría intentado conseguir los lugares donde se relevan los precios, los puntos muestrales. Y el INDEC se habría rehusado argumentando, correctamente, que estaban protegidos por el secreto estadístico.

H2: La funcionaria removida se habría negado a computar el aumento de las prepagas como un mero 2% argumentando, correctamente, que 2% más copagos es un bien de inferior calidad que debe representarse con un aumento de precios sustancialmente mayor.

H1 + H2: Es decir, simplemente la acumulación de desaires a la autoridad política.

En el medio, se escucharon un montón de rumores u operaciones de prensa para justificar el cambio de funcionaria, en on y en off: que el gobierno quería evitar que pagáramos más deuda cada vez que subía la carne, que la funcionaria depuesta le pasaba datos a un periodista de Clarín, que la funcionaria depuesta era la novia del periodista de Clarín, que la funcionaria depuesta trabajaba para los bancos o los tenedores de deuda ajustada por inflación, que era una funcionaria de cuarta, que era matemática, etc., etc.

La economía debe estar subordinada a la política pero ¿el cálculo del IPC también?

El IPC es un índice que tiene un rol importante como coordinador en la formación de expectativas y, por lo tanto, en las relaciones contractuales, laborales o financieras por ejemplo. Más aún en una economía que tiene una inflación relativamente alta (pero manejable) y necesita alguna claúsula de ajuste. Y más aún cuando todavía no se encontró un patrón de contratación de mediano y largo plazo: ¿vamos al peso nominal? ¿vamos al peso indexado? ¿vamos al dólar?

Disminuir la credibilidad en el cálculo del IPC es una operación de costo potencialmente alto y beneficios difusos, por decir algo. Es mal cálculo económico y político.

La paradoja ahora es que cuanto más bajo sean los índices, menos le van a creer al gobierno. Y el riesgo es que alguien crea que ya se pagaron todos los costos políticos de "jugar con el IPC" sin ninguno de los beneficios.

Cuando lo de Misiones, el Presidente Kirchner supo entender los riesgos de profundizar la apuesta por el deterioro institucional y cambiar el rumbo. Sería deseable que también lo entendiera ahora.